No sabes la cantidad de hombres en la pareja que se preguntan esto: “Ella llega sola, pero cuando estamos juntos le cuesta”. Y no, no tiene nada que ver con que haya “algo mal”. Es más común de lo que se cree y tiene que ver con cómo funciona el cuerpo, la mente y la dinámica entre los dos.
No es lo mismo hacerlo sola que hacerlo en pareja
Cuando estás sola, conocés exactamente qué movimientos, ritmo o presión te hacen acabar. Tenés el control total. Pero en pareja entran muchas más variables: el ritmo del otro, la posición, la cabeza que se llena de pensamientos y presión, o incluso el foco en la penetración como si fuera la clave del placer… cuando la realidad es que el clítoris es el protagonista en la mayoría de los orgasmos femeninos.
Cecilia Ce siempre lo explica bien clarito: el clítoris es el centro del placer, y no todas las posiciones lo estimulan igual. Por eso, muchas veces lo que falta no es deseo ni química, sino estimulación externa.
Factores que pueden influir
La cabeza juega fuerte.
La ansiedad, el apuro, el miedo a no llegar o a “decepcionar” hacen que el cuerpo se desconecte. Si estás pendiente de eso, es muy difícil relajarte y dejar que el placer crezca.
Falta de comunicación.
A veces cuesta decir “más suave”, “ahí”, “así me gusta”. Pero esas pequeñas indicaciones ayudan muchísimo. Si no lo decís, el otro no puede adivinar y puede pensar que va bien… y vos por dentro estás pensando en qué comer después.
El ritmo del otro.
Y sí, a veces él termina antes. Puede ser por excitación, por ansiedad o porque no sabe cómo regularse. Y eso genera un desequilibrio que frustra a los dos.
Cuando él acaba rápido y vos quedás con las ganas
Esto pasa mucho más de lo que se dice. Y lo primero que voy a decirles es que no hay que tomarlo como un fracaso. La eyaculación rápida muchas veces está asociada a ansiedad o exceso de estimulación, no a “problemas” físicos.
Algunos tips que pueden ayudar:
- Cambiar el foco. Que el encuentro no gire solo en torno a la penetración.
Más besos, más juegos previos, más oral, más manos, más juguetes. - Pausar y respirar. Si siente que está por llegar, que frene, cambien de ritmo o de estímulo. Incluso se puede usar la técnica del “start-stop”: parar, respirar, y seguir cuando baja la intensidad.
- Preservativos retardantes o anillos vibradores. Suelen ayudar a prolongar la excitación y sumar placer compartido.
- Y si hay mucha ansiedad: ejercicios de respiración o incluso masturbación previa pueden ayudarlo a durar más y disfrutar sin presión.
- También pueden probar que vos tengas tu momento primero, con ayuda de un juguete o con él acompañando.
Tips para que disfruten los dos
Traé al clítoris a la fiesta.
No hace falta que sea durante la penetración: puede ser antes, después o durante. Usá los dedos, un vibrador, la lengua, lo que sientan cómodo.
Algunas parejas descubren que con un vibrador bala o uno de succión el encuentro cambia por completo, porque el cuerpo recibe la estimulación que realmente necesita.
Jugá sin presiones.
Si solo pensás “quiero llegar”, es más difícil. En cambio, si disfrutás el camino —los besos, el contacto, las sensaciones—, el cuerpo se relaja y el placer fluye.
Probá nuevas posiciones.
Las posiciones donde hay contacto con el clítoris suelen funcionar mejor: por ejemplo, ella arriba o de lado. También podés mover la cadera distinto o pedir que te estimule mientras te penetra.
Mostrale cómo.
Si sabés lo que te gusta cuando estás sola, compartilo. Mostrale con la mano, con palabras, con gestos. La mayoría de las veces, el otro quiere saber cómo hacerte disfrutar, solo necesita una guía.
Incorporen juguetes.
Lejos de “reemplazar”, los juguetes pueden sumar. Un vibrador tipo succionador puede ser el aliado perfecto. Podés conocer varios juguetes pensados para parejas acá.
Tips para él: controlar la ansiedad
A veces el cuerpo está bien, pero la cabeza no ayuda.
Si siente que “tiene que rendir” o que “tiene que durar más”, se genera un círculo vicioso.
Algunas cosas que funcionan:
- Respirar profundo y concentrarse en las sensaciones, no en el final.
- Cambiar el foco: que el placer de ella sea parte del juego, no una presión.
- Practicar en solitario: hay ejercicios de control del suelo pélvico y de respiración que ayudan a regular la excitación (¡también para ellos!).
- Y si el tema se repite, hablarlo con un sexólogo o terapeuta puede ser liberador.
En resumen
Cuando ella llega sola pero no en pareja, no significa que esté “bloqueada” ni que él “no sepa”.
Solo que falta un poco de comunicación, estímulo y sincronía.
La buena noticia: eso se entrena. Con risas, con curiosidad y con ganas de que el encuentro sea realmente compartido.
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