Cada 8 de marzo vemos lo mismo: gente en la calle, ramos de flores para las mujeres, historias en Instagram, algún debate acalorado en la mesa familiar. Y todo esto es súper importante y realza la lucha de la mujer por sus derechos que tanto le costó conseguir.
Pero hay algo que casi nunca entra en la conversación del 8M, aunque tiene todo que ver con él: tu placer. El de las mujeres. Ese que durante siglos fue ignorado, mal entendido o directamente prohibido. Y hoy queremos hablarlo acá, en Intimia. Porque creemos que la sexualidad es una parte importante para la mujer y no tiene que ser un tema tabú como aún lo es para algunas mujeres.
Un dato que te va a indignar
El clítoris fue descripto anatómicamente en 3D recién en 1998. Cuando ya existía Google. Cuando ya habíamos pisado la luna. Cuando Friends estaba en televisión.
¿Por qué tardó tanto? No fue un olvido “casual”. Fue el resultado de siglos de decisiones, muchas veces inconscientes, sobre qué cuerpos merecían ser estudiados y qué preguntas valía la pena hacerse. El placer femenino, simplemente, estaba recontra último en esa lista.
Y encima, si una mujer en el siglo XIX sentía ganas y deseo sexual, tenía demasiada energía o simplemente opinaba fuerte, podía terminar diagnosticada con “histeria”. Una enfermedad inventada básicamente para explicar que las mujeres eran “demasiado”: demasiado intensas, demasiado apasionadas, demasiado todo. No estaban enfermas. Simplemente eran personas.
Placer femenino y feminismo: más conectados de lo que parece
Toda esa historia dejó una huella. Y una de las formas más concretas en que se nota hoy es la brecha orgásmica: las mujeres heterosexuales tienen orgasmos con mucha menos frecuencia que sus parejas durante el sexo. No porque sean menos capaces —para nada—, sino porque durante décadas nadie se preguntó en serio cómo funciona el placer femenino. Ni en los libros de medicina, ni en las películas, ni en la educación sexual (si es que la tuviste), que tampoco era garantía de nada.
Si querés entender de qué se trata este fenómeno y por qué sucede, acá explicamos la brecha orgásmica en detalle.
El resultado de todo esto es que muchas mujeres llegan a la adultez sin saber qué les gusta, sin animarse a pedirlo, o creyendo que “así es para ellas” y ya. Pero por suerte te digo que esto no es así y podemos hacer algo!
El autoconocimiento sexual es un derecho
Alexandra Fine — fundadora de Dame Products— plantea algo que resuena mucho: para tener una sexualidad genuinamente tuya, primero tenés que conocerte. Saber qué sentís, poder nombrarlo y poder pedirlo. Y Cecilia CE, sexóloga argentina súper conocida, va en la misma línea: el autoconocimiento no es algo frívolo. Es la base de la autonomía y del poder disfrutar.
Porque si no sabés lo que querés, es muy difícil conseguirlo. En la cama y en cualquier otro lugar.
Un buen punto de partida es conocer de verdad tu anatomía. El clítoris, por ejemplo, no es solo lo que se ve desde afuera: es una estructura interna de varios centímetros que rodea la vagina. Todo lo que tenés que saber sobre el clítoris está acá, y te prometemos que cambia la perspectiva.
¿Tenés orgasmos sola pero no en pareja?
Muchas mujeres sufren lo mismo y lo primero que piensan es que hay algo mal en ellas. Que son “difíciles”, que tienen un problema, que la culpa es de su cabeza. Pero no es un problema individual: es el resultado de haber crecido sin educación sexual real, sin modelos que mostraran que el placer femenino importa, y con la idea de que en el sexo en pareja el orgasmo debería llegar solo, sin necesidad de pedir, guiar ni comunicar nada.
La realidad es que la estimulación que suele llevar al orgasmo en la masturbación —principalmente clitorial— muchas veces no está presente en el sexo penetrativo. No porque sea imposible incluirla, sino porque nadie nos enseñó a pedirla ni a incorporarla de forma natural. A eso se suma la presión de “no tardar demasiado”, de no parecer exigente, de priorizar la experiencia de la otra persona por encima de la propia. Y también a la desinformación generada por la industria del porno que puso constantemente a la mujer como un objeto y algunos hombres han aprendido a tratarla como tal a la hora de tener relaciones.
Romper ese patrón empieza por entender qué pasa en tu cuerpo y por qué. En este artículo te explicamos con detalle por qué tenés orgasmos sola pero no en pareja, y qué podés hacer al respecto.
Entonces, ¿por dónde empiezo?
Explorar el propio placer no requiere una gran decisión ni un momento epifánico. A veces empieza con leer. Con hacerse preguntas. Con darse permiso de curiosidad sin juzgarse.
La masturbación es una de las formas más directas de conocerte: de descubrir qué tipo de estimulación te gusta, a qué ritmo, con cuánta presión, en qué momentos del ciclo tu cuerpo responde diferente. Y no lo decimos para que lo hagas como como un trámite, sino como una práctica de atención hacia vos misma. Muchas mujeres que empiezan a explorar esto descubren cosas que nunca habían podido nombrar, y eso tiene un impacto real en cómo viven su sexualidad en pareja también.
Los Vibradores punto G pueden ser una herramienta muy útil en ese proceso, especialmente si la estimulación manual no te resulta intuitiva o querés explorar sensaciones distintas. No hay nada de especial ni de raro en usarlos: son una herramienta más, como puede serlo un libro o una terapia. Lo importante es que el punto de partida sea la curiosidad, no la obligación.
Y si no sabés por dónde arrancar, empezá por conocerte. Literalmente. Leé sobre tu cuerpo, sobre cómo funciona, sobre qué necesita. Este artículo sobre el clítoris es un buen primer paso.
Para cerrar
El 8M no es solo lo que pasa afuera. También es una invitación a preguntarte: ¿en qué partes de mi vida todavía no me doy permiso?
A veces la respuesta está justamente en el placer. En haberlo postergado siempre. En creer que depende de que alguien más te lo dé. En nunca haberte preguntado, de verdad, qué te gusta.
Conocer tu cuerpo es un acto de autonomía. Y la autonomía —eso sí lo sabe bien el feminismo— siempre empieza con una misma.
Así que este 8M, además de todo lo demás: date permiso y tocate!




